Policlínica Gipuzkoa está involucrada en ensayos clínicos que exploran nuevas terapias para ralentizar el avance de la enfermedad de Alzheimer. La investigación sobre esta enfermedad está pasando por una transformación significativa, marcada por la introducción de tratamientos que atacan ciertos mecanismos biológicos asociados y por el desarrollo de herramientas que permiten detectar la enfermedad en etapas mucho más tempranas. Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, especialistas de la Policlínica han resaltado el impacto de estos avances en el enfoque hacia una enfermedad que durante años solo tuvo tratamientos enfocados en el alivio de sus síntomas.
Gurutz Linazasoro, neurólogo de Policlínica Gipuzkoa, subrayó que estamos en un momento crucial para la investigación de la enfermedad. Aseguró que, por primera vez, hay tratamientos dirigidos a mecanismos biológicos específicos y nuevas vías de investigación que podrían dar lugar a terapias más eficaces. Nadège Van Blercom, neuróloga en la misma institución, apuntó que, durante años, los tratamientos se han centrado únicamente en abordar los síntomas cognitivos.
No obstante, los fármacos antiamiloideos han traído un cambio significativo, demostrando su capacidad para ralentizar la progresión del Alzheimer entre ciertos pacientes en fases tempranas, sobre todo aquellos diagnosticados hace menos de dos años, que llevan una vida autónoma y no padecen enfermedades graves. La Unidad de Terapias Avanzadas para Alzheimer y Parkinson de Policlínica Gipuzkoa cuenta con una vasta experiencia en investigación clínica, participando regularmente en estudios multicéntricos e iniciativas internacionales dedicadas al desarrollo de nuevas terapias para enfermedades neurodegenerativas.
El equipo, con más de 38 años de trayectoria en investigación clínica, ha sido parte en alrededor de 80 ensayos clínicos que han involucrado más de 1.100 pacientes, contribuyendo al desarrollo de diversos medicamentos que actualmente son utilizados en la práctica clínica diaria. La detección temprana de la enfermedad se presenta como uno de los principales desafíos a sortear para que estas nuevas opciones terapéuticas sean aprovechadas al máximo.
La unidad también está trabajando en investigaciones centradas en personas con deterioro cognitivo leve o Alzheimer en fases iniciales. Este enfoque es crucial, ya que en estas primeras etapas las terapias pueden ofrecer mayores beneficios. La investigación clínica no solo facilita que ciertos pacientes accedan a tratamientos innovadores que aún no están disponibles de manera general, sino que también va acompañada de estrictos protocolos de seguridad y criterios médicos, lo que se traduce en la administración de tratamientos antiamiloideos en un entorno hospitalario especializado.
El uso de estas terapias requiere personal médico capacitado, servicios de diagnóstico por imagen, y capacidad de respuesta ante posibles complicaciones, garantizando así la seguridad de los pacientes en cada fase del tratamiento. Van Blercom remarcó que participar en un ensayo clínico no solo es una oportunidad para los pacientes, sino también para la expansión del conocimiento científico. La especialista considera que, a día de hoy, se comprenden mucho mejor los aspectos del Alzheimer que hace una década y la investigación está permitiendo intervenciones más tempranas.
Linazasoro también se mostró optimista respecto a la situación actual, resaltando la importancia de la combinación de un diagnóstico temprano, biomarcadores, nuevas terapias biológicas e investigación clínica. Este enfoque abre un nuevo horizonte de esperanza para miles de pacientes y sus familias. El objetivo a futuro es que los pacientes accedan, cuando sea pertinente, a las terapias más innovadoras y a las oportunidades que brinda la investigación clínica.
Etiquetas: Tratamientos







































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