La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha alertado sobre el impacto que ciertos mitos tienen en la percepción y tratamiento de la pérdida auditiva, lo que lleva a muchas personas a ignorar sus problemas de audición y a postergar la búsqueda de ayuda médica. Coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Sordas, la sociedad científica ha identificado una creencia común que sostiene que la pérdida auditiva es simplemente un efecto del envejecimiento. Aunque el envejecimiento puede estar vinculado a esta condición, conocida como presbiacusia, puede afectar de manera significativa la comunicación, las relaciones sociales y la autonomía, lo que hace imprescindible que la salud auditiva sea parte de los chequeos rutinarios en la población anciana.
Otro de los mitos relevantes es la idea de que «si la audiometría sale bien, está todo bien». Este enunciado puede llevar a confusiones, ya que hay personas que pueden escuchar sonidos pero enfrentan dificultades para comprender palabras, sobre todo en entornos ruidosos. La frase «oigo, pero no entiendo» puede ser un indicativo de que es necesario realizar una evaluación especializada para abordar adecuadamente la hipoacusia.
Además, los expertos de la SEORL-CCC desmienten la creencia de que «los audífonos no funcionan». Aunque estos dispositivos no restauran la audición a niveles normales y su eficacia puede variar, una correcta prescripción, adaptación y seguimiento pueden contribuir a una mejor comunicación. La sociedad también subraya que el acceso a soluciones auditivas no debería depender de desigualdades entre comunidades autónomas y que la edad no debe ser un obstáculo para considerar la opción de un implante coclear. En situaciones de pérdida auditiva severa, donde los audífonos no brindan una audición eficaz, es fundamental evaluar también esta opción en personas mayores.
La SEORL-CCC ha destacado el bajo uso de implantes cocleares entre la población anciana y las disparidades que existen entre comunidades en lo que respecta a las indicaciones y el acceso a estos dispositivos. En cuanto al mito de que «escuchar menos permite distraerse menos», los especialistas advierten que esta creencia es errónea, ya que la disminución de la audición puede incrementar la carga cognitiva, ya que el cerebro debe trabajar más para procesar sonidos y conversaciones. Este esfuerzo adicional está relacionado con resultados cognitivos menos favorables y un mayor riesgo de inestabilidad.
Finalmente, una de las afirmaciones más preocupantes es que «para lo que hay que oír, casi mejor no enterarse», una frase que a menudo se usa de forma humorística pero que trivializa las severas consecuencias de la pérdida auditiva. Esta afección puede llevar al aislamiento social y la soledad, afectando negativamente el bienestar y la calidad de vida de quienes la padecen. Ante esta realidad, la SEORL-CCC reitera la importancia de una detección temprana de la hipoacusia y la necesidad de facilitar el acceso a las soluciones más adecuadas para cada persona, sin importar su edad o lugar de residencia.












































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