El Ministerio de Sanidad está desarrollando un nuevo real decreto con el objetivo de modernizar y actualizar la información sobre las listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS). Esta normativa establecerá criterios unificados para calcular el tiempo que transcurre desde el inicio del proceso asistencial hasta que el paciente recibe la atención sanitaria requerida. La iniciativa sustituirá al sistema vigente establecido por el Real Decreto 605/2003.
De acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio, la reforma pretende ajustar la medición de las esperas a los cambios organizativos y digitales que se han producido en las últimas décadas. Además, busca ofrecer datos más completos y comparables entre los diferentes servicios de salud. Una de las principales modificaciones que se implementarán se refiere al momento en el que comienza el cómputo de la espera. Según el proyecto, este período empezará a contabilizarse desde la fecha de la indicación facultativa, aunque la inscripción del paciente en el registro oficial podrá llevarse a cabo hasta cinco días naturales después. No obstante, la fecha de inscripción no alterará el inicio del periodo considerado, independientemente de si hay citas disponibles en la agenda del centro sanitario.
La nueva normativa también establecerá que no se podrán gestionar listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de atención que estén fuera del registro oficial. Este nuevo modelo abarcará no solo las consultas externas hospitalarias, sino también las pruebas diagnósticas y terapéuticas, así como las intervenciones quirúrgicas programadas. Para mejorar la transparencia, los datos se desglosarán según la prioridad y la gravedad clínica de los casos.
Entre las mejoras, se permitirá la comparación separada de los tiempos correspondientes a 15 pruebas diagnósticas y terapéuticas diferentes, y se aumentará de 15 a 25 el número de procedimientos quirúrgicos que serán objeto de seguimiento específico. Por primera vez, esta propuesta incluirá información común para el SNS sobre las listas de espera en Atención Primaria. Así, se podrá conocer la demora para conseguir una cita en medicina de familia, pediatría y enfermería.
El sistema también registrará el porcentaje de pacientes que logran obtener una cita en los primeros días y cuántos deben esperar más de diez días hábiles, así como el tiempo que tardan los centros de salud en ofrecer una fecha disponible. Se incluirán indicadores sobre el número de personas que no consiguen cita por falta de disponibilidad, la demora en la atención domiciliaria y la continuidad asistencial con el profesional de referencia.
Asimismo, diferenciará las citas solicitadas directamente por los pacientes de aquellas programadas por los profesionales sanitarios, lo que permitirá identificar más claramente las dificultades de acceso. La medición de las citas programadas por la sanidad podría reflejar necesidades asistenciales distintas en comparación con las solicitudes realizadas por los usuarios.
La propuesta también busca ampliar la información que recibirán los pacientes sobre sus procesos asistenciales. A través de los canales establecidos por cada servicio de salud, los pacientes podrán conocer el tiempo acumulado de espera y la estimación de su demora. Además, se registrarán las modificaciones en su situación y se les permitirá solicitar cambios en citas ya programadas, en un esfuerzo por reforzar su derecho a conocer el estado del proceso asistencial.
Los pacientes permanecerán inscritos en la lista de espera hasta que reciban la atención, incluso en el caso de ser derivados a centros concertados. Si una persona rechaza una alternativa asistencial ofrecida, continuará en la lista con la antigüedad correspondiente a la fecha de indicación inicial, aunque dicha negativa podría afectar la garantía de tiempo máximo en la atención.
El futuro modelo también aumentará los indicadores utilizados para describir las listas de espera, que incluirán no solo los tiempos medios, sino también percentiles que reflejen la distribución de las esperas y los periodos más prolongados. En las consultas externas y pruebas diagnósticas se publicará el número y el porcentaje de pacientes que, hasta ese momento, no tengan una cita asignada. Además, se prevé avanzar en la medición del tiempo transcurrido desde la primera consulta hasta el diagnóstico. La información recopilada se difundirá trimestralmente, a diferencia del sistema actual que lo hace de forma semestral, y también se ofrecerán datos mensuales en formatos abiertos y anonimizados.
Estos registros podrán clasificarse por sexo, edad, prioridad clínica y situación relacionada con las garantías de tiempo máximo. La propuesta incluirá controles para garantizar la calidad y consistencia de la información proporcionada por las comunidades autónomas, permitiendo detectar retrasos en la inscripción, posibles duplicidades y datos incompletos. El Ministerio asegura que esta propuesta es el resultado de un trabajo conjunto con las comunidades autónomas dentro del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que busca definir un modelo común para medir las listas de espera en los ámbitos de Atención Primaria y hospitalaria.
Etiquetas: SNS, Sanidad












































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