El Gobierno de la nación, encabezado por Pedro Sánchez, ha defendido en el Pleno del Congreso de los Diputados la gestión de la crisis sanitaria que ha afectado a la ciudad autónoma de Ceuta. El presidente del Ejecutivo desmintió las informaciones que sugerían que la presión asistencial obligó a la cancelación de las actividades programadas para los residentes. Sánchez aseguró que el sistema sanitario se reforzó con la incorporación de más de cien profesionales adicionales, la ampliación de los horarios y la creación de circuitos asistenciales diferenciados para gestionar el incremento en la demanda de servicios.
Durante su comparecencia, el jefe del Ejecutivo detalló que estas medidas permitieron hacer frente a un pico de 1.200 asistencias en una sola jornada. Sánchez rechazó categóricamente las noticias que hablaban de una paralización de la actividad sanitaria ordinaria, subrayando que no se suspendió ninguna consulta ni intervención prevista para los ceutíes. El presidente atribuyó dichas versiones a la desinformación y a los bulos que circularon en redes sociales y en diversos medios digitales, insistiendo en que la respuesta extraordinaria se ejecutó sin perjudicar las citas médicas programadas.
Respecto al momento en que se activaron las medidas de refuerzo, el presidente aclaró que el despliegue se produjo el 25 de agosto. Según su explicación, esa fecha fue la que marcó la necesidad de ejecutar acciones que fueran más allá del ámbito puramente migratorio y de seguridad, debido a que la crisis ya presentaba consecuencias en los ámbitos económico y sanitario. El Ejecutivo proyecta movilizar más recursos para la ciudad, con planes específicos para mejorar la seguridad, las infraestructuras críticas y la ampliación de los servicios de justicia, educación y sanidad.
En su intervención, Pedro Sánchez vinculó la defensa del sistema sanitario con el reto demográfico de España, señalando la necesidad de avanzar en políticas familiares para asegurar la financiación del estado del bienestar. El presidente recordó la equiparación y ampliación de los permisos de maternidad y paternidad durante la actual legislatura, aunque reconoció que es preciso realizar más acciones para garantizar la sostenibilidad de las pensiones, la educación y la sanidad pública y universal en el futuro.
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo presentó una visión contrastada sobre los acontecimientos en Ceuta. El presidente del Partido Popular afirmó que la ciudad ha sufrido durante más de un mes una triple crisis de carácter económico, de salud pública y de seguridad. Feijóo criticó a Sánchez mencionando que el Estado ya estaba presente en la ciudad antes de su intervención y continuó allí tras su marcha, reivindicando la labor de diversos colectivos, incluido el sanitario, que permanecieron en el territorio. El líder del PP describió la situación como una marcada por el descontrol en la frontera, los contagios, las ocupaciones de viviendas, los ataques contra militares y el impacto económico y social en los cerca de 80.000 españoles que residen en Ceuta.
Santiago Abascal, líder de Vox, también contradijo el balance sanitario del Gobierno, calificando la situación como un colapso sanitario e incluyendo las enfermedades infecciosas entre las consecuencias de la crisis. Abascal añadió a su denuncia una enumeración de agresiones, incendios, saqueos y episodios de temor entre los vecinos, concluyendo con la afirmación de que se trata de una ciudad española tomada.
En el ámbito de Sumar, los diputados Enrique Santiago y Aina Vidal no realizaron declaraciones sobre la vertiente sanitaria de la crisis en Ceuta. Ambos centraron sus intervenciones parlamentarias en otros aspectos de la situación que atraviesa la ciudad autónoma.
Etiquetas: Pedro Sánchez, Ceuta, Congreso


















































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