El inicio del curso escolar trae consigo un notable incremento en las infecciones infantiles, lo que a su vez provoca un aumento de las consultas en los servicios de Pediatría y Urgencias. Catarros, faringitis, bronquitis, bronquiolitis, gripe y gastroenteritis son las patologías más comunes en estos primeros días, debido al contacto constante que los niños mantienen en las aulas, comedores, patios y actividades extraescolares. Este fenómeno ha sido destacado por el doctor Rafael González de Caldas, pediatra del Hospital Quirónsalud Córdoba, quien indica que el aumento en las infecciones es especialmente notable entre los más pequeños, cuyos sistemas inmunitarios están en desarrollo y tienen más dificultades para cumplir con las medidas básicas de higiene.
El doctor González de Caldas subraya que es habitual observar un incremento en los episodios de infecciones respiratorias y gastrointestinales durante este periodo, aunque la mayoría son procesos leves y autolimitados. No obstante, su presencia puede afectar el bienestar del niño, así como alterar tanto su sueño como su alimentación, además de facilitar la transmisión del virus en el hogar. De este modo, se crea una serie de inquietudes en los padres acerca de cuándo es necesario solicitar atención médica.
En este contexto, el especialista aconseja a los padres que presten atención al estado general del menor y a la evolución de sus síntomas, en lugar de centrarse en un síntoma específico. Signos como dificultad para respirar, respiración rápida o con esfuerzo, un nivel de decaimiento inusual, o somnolencia excesiva son motivos suficientes para buscar atención médica. También es recomendable acudir a Urgencias si el niño no puede mantener líquidos debido a vómitos, muestra síntomas de deshidratación o experimenta un empeoramiento progresivo de su estado.
Particularmente en el caso de las gastroenteritis, uno de los principales riesgos es la deshidratación. Por ello, el doctor enfatiza que deben observarse signficantes en la capacidad del niño para beber, tolerar líquidos y mantener un patrón de orina normal. Indicadores de deshidratación incluyen sequedad en la boca, ausencia de lágrimas al llorar y una disminución notable en la cantidad de orina.
La aparición de fiebre en lactantes menores de tres meses también debe ser evaluada por un médico. Para niños de mayor edad, es aconsejable consultar si la fiebre es alta, persiste por varios días o se acompaña de un deterioro general. En este sentido, la prevención se torna crucial al inicio del año escolar, a pesar de que la interacción entre los menores facilita la circulación de diversos microorganismos.
El lavado frecuente de manos, la correcta ventilación de espacios cerrados, evitar el uso compartido de utensilios y enseñar a los niños a cubrirse al toser o estornudar son algunas de las medidas más efectivas para reducir la propagación de infecciones. Además, es fundamental que los menores permanezcan en casa si tienen fiebre, malestar general o síntomas digestivos significativos. De esta manera, no sólo se apoya su recuperación, sino que también se protege a sus compañeros, ayudando a frenar la transmisión de infecciones en el entorno familiar.
La vuelta al colegio coincide con el comienzo de la temporada de vacunación contra la gripe, y este año las recomendaciones nacionales para la temporada 2026-2027 incluyen la vacunación de la población infantil de entre 6 y 59 meses, un grupo priorizado debido a su mayor riesgo de complicaciones y por su rol en la transmisión comunitaria. La Asociación Española de Pediatría sugiere extender la vacunación a todos los niños y adolescentes de 6 meses a 17 años como una medida para proteger tanto al individuo como a otros, especialmente a hermanos menores, abuelos, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
El doctor González de Caldas anima a los padres a revisar el calendario vacunal de sus hijos al comenzar el curso y a consultar con su pediatra cualquier duda que puedan tener respecto a la vacunación antigripal, particularmente en menores de cinco años, niños con enfermedades respiratorias, cardiológicas, neurológicas o inmunológicas, así como aquellos que conviven con personas especialmente vulnerables.
Etiquetas: Quirón Salud
Foto: @Quirónsalud













































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