El estudio se llevó a cabo con 17.604 participantes, de los cuales la mitad recibió semaglutida, un agonista del receptor GLP-1, mientras que el resto fue tratado con un placebo. Aunque se observó una reducción significativa del riesgo cardiovascular en aquellos que tomaron el fármaco, solo la mitad de esta disminución pudo relacionarse con cambios en los factores de riesgo medidos. Esto sugiere que la semaglutida podría tener un efecto protector adicional contra las enfermedades cardíacas, más allá de su función como tratamiento para la pérdida de peso.
La investigación fue liderada por la profesora Helen Colhoun, quien destacó que varios ensayos anteriores habían comprobado que los agonistas del receptor GLP-1 son capaces de reducir las enfermedades cardiovasculares, especialmente en personas con diabetes tipo 2. Sin embargo, el ensayo SELECT fue pionero al demostrar que estos medicamentos también pueden beneficiar a personas sin diabetes. En este contexto, los investigadores analizaron los datos del ensayo para determinar si las reducciones en factores de riesgo cardiovascular conocidos podían explicar la reducción observada en las enfermedades cardíacas.
Durante un periodo de dos años, los investigadores evaluaron cómo cambiaron factores como el peso, la circunferencia de la cintura y la presión arterial en los pacientes del ensayo. También se analizaron los resultados de pruebas de sangre que incluían niveles de colesterol, así como indicadores de diabetes, inflamación y función renal. Al comparar esta información con las tasas de enfermedades cardiovasculares, como infartos y accidentes cerebrovasculares, se evidenció que los pacientes tratados con semaglutida perdieron peso y mejoraron sus perfiles de salud, pero la reducción del 20% en la incidencia de enfermedades cardíacas no pudo ser completamente explicada por estos factores.
La profesora Colhoun subrayó que los análisis realizados no lograron vincular de manera definitiva los efectos de la semaglutida en las enfermedades cardiovasculares con factores de riesgo conocidos. A pesar de analizar los factores tanto en conjunto como por separado, menos de la mitad de la reducción en enfermedades cardíacas pudo atribuirse a los cambios observados. Esto sugiere que la semaglutida debería ser considerada como un medicamento que reduce el riesgo cardiovascular, además de su uso para la pérdida de peso.
Los investigadores también señalaron la necesidad de investigar más a fondo otros mecanismos que podrían explicar cómo la semaglutida previene las enfermedades cardíacas. Se han propuesto varias hipótesis, entre las que se incluyen efectos antiinflamatorios que no se reflejan completamente en los factores de riesgo medidos o efectos directos sobre el músculo cardíaco y el revestimiento de los vasos sanguíneos. Se reconoce que es fundamental realizar más estudios para explorar a fondo estos posibles mecanismos.
Sin embargo, se advierte que, a pesar de la amplitud del estudio, los hallazgos se sustentan en estimaciones de riesgo y que el ensayo incluyó a pacientes que recibieron tratamiento durante la pandemia de Covid-19, lo que pudo influir en la recopilación de datos. Además, algunos participantes pudieron haber perdido peso por otros motivos ajenos al uso de semaglutida, como la fragilidad, que podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares graves en lugar de disminuirlo.
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