La situación de la sanidad en Ceuta se ha vuelto crítica tras semanas de intensa presión asistencial, exacerbada por un déficit estructural de personal médico. La escasez de facultativos, acentuada por las vacaciones y las circunstancias excepcionales que vive la ciudad, está afectando tanto la atención a los ciudadanos como el bienestar físico y emocional de los profesionales de la salud. Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, advierte que algunos médicos han tenido que ausentarse por problemas psicológicos, mientras que otros contemplan dejar sus puestos o incluso abandonar la ciudad.
La presión sobre el sistema sanitario local se ha intensificado tras la reciente crisis provocada por la invasión de Marruecos, que llevó a la entrada de más de 80.000 personas en un corto periodo de tiempo. Este aumento repentino de la demanda ha desbordado los servicios sanitarios en un momento ya complicado por el periodo vacacional y la falta crónica de médicos. Roviralta subraya que esta situación ha llevado al límite a unas plantillas que ya eran reducidas, y que es el resultado de años de deterioro del sistema sanitario, cuya gestión corresponde al Ministerio de Sanidad.
En una entrevista, Roviralta explica que los médicos están sufriendo tanto física como mentalmente. En el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta, hay solo cinco médicos por turno, y ya se han registrado bajas por problemas psicológicos. Algunos colegas están redactando cartas de renuncia, mientras otros consideran la posibilidad de reubicarse en otros servicios, incluso dentro de Ceuta, pero lejos de Urgencias.
La ciudad presenta una tasa de médicos de aproximadamente 2,5 por cada mil habitantes, considerablemente inferior a la media nacional de 3,4, lo que la convierte en una de las áreas con menor cobertura médica en España. La combinación de esta carencia estructural y la presión asistencial extraordinaria ha impactado gravemente en un sistema sanitario ya debilitado. Especialidades como Traumatología y Radiodiagnóstico están prácticamente al borde de la inoperatividad, y la falta de profesionales de enfermería se hace evidente, especialmente en salud mental, donde este verano no había psiquiatras disponibles.
Roviralta señala que atraer y retener médicos en Ceuta es un desafío considerable. Hace tres años y medio, la ciudad fue clasificada como un área de difícil cobertura médica, lo que resalta la necesidad de incentivos profesionales para captar y fidelizar a estos profesionales. Sin embargo, las condiciones laborales actuales complican aún más esta labor. Por ejemplo, un otorrinolaringólogo podría recibir solo 10,50 euros brutos por hora de guardia, lo que no resulta atractivo para los médicos.
La falta de personal médico también repercute en la atención a los ciudadanos de Ceuta. Muchos pacientes se quejan de esperas de hasta siete u ocho horas en Urgencias, así como de la cancelación de cirugías y la suspensión de consultas. Esta situación, según Roviralta, es el resultado de la incapacidad de atender a los pacientes de manera eficiente, ya que un médico no puede atender a más de un paciente a la vez. La escasez de profesionales incrementa la presión sobre aquellos que sí están trabajando, prolongando los tiempos de espera y dificultando el mantenimiento de la actividad programada.
Roviralta concluye que la situación actual no se debe a la falta de voluntad de los profesionales, sino a la limitación de recursos y capacidad. Con la plantilla al borde del colapso, especialmente en momentos de alta presión, resulta imposible ofrecer a los ciudadanos la atención que merecen y que los médicos desearían proporcionar.
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