Un grupo de investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa ha logrado corregir una alteración genética relacionada con la acidemia propiónica utilizando la herramienta de edición genética CRISPR-Cas12a en células humanas. Este avance, aunque aún en fase experimental, sugiere un futuro prometedor para tratamientos más duraderos de esta enfermedad rara y potencialmente mortal que se presenta en los primeros días de vida.
El equipo, liderado por la Dra. Lourdes Desviat, ha abordado una «instrucción equivocada» en el ADN que contribuye a algunos casos de acidemia propiónica, una enfermedad metabólica que puede causar crisis metabólicas graves en la infancia y complicaciones en la adolescencia y adultez, afectando diversos órganos. La investigación se publicó en la revista Molecular Therapy: Nucleic Acids.
La enfermedad se manifiesta debido a un defecto metabólico presente desde el nacimiento, y actualmente no existe cura. El estudio se centra en una mutación del gen PCCA, que es crucial para la producción de propionil-CoA carboxilasa (PCC), una enzima esencial para procesar ciertos componentes de proteínas y grasas alimentarias. La falta de esta enzima provoca la acumulación de sustancias tóxicas, generando problemas en los sistemas neurológico, cardíaco y pancreático.
Para corregir la mutación, el equipo utilizó CRISPR-Cas12a, que actúa como unas “tijeras moleculares”, permitiendo modificar de manera precisa el ADN. Los investigadores implementaron diversas estrategias, siendo la más efectiva la desactivación de la señal que origina el error de lectura del ADN, lo que permitió que la célula dejara de interpretar como válida una secuencia que debería permanecer inactiva.
Este enfoque restauró parcialmente el procesamiento normal de la información genética y aumentó la actividad de la enzima afectada. Los resultados han demostrado, por primera vez, que la edición genética puede corregir en células la causa molecular de estos errores ocultos, lo que desencadena la enfermedad.
La estrategia utilizada presenta una ventaja potencial sobre otros tratamientos en desarrollo, ya que la edición genética podría ofrecer una solución más duradera sin necesidad de administraciones repetidas. Sin embargo, es fundamental destacar que estos resultados se han obtenido solo en modelos móviles.
Antes de considerar una aplicación clínica, será necesario verificar la eficacia y seguridad del tratamiento en modelos animales y desarrollar métodos eficaces para su administración a los órganos afectados. En definitiva, este trabajo representa un avance significativo en la posibilidad de corregir errores en el ADN que causan enfermedades, abriendo nuevas vías para el tratamiento de la acidemia propiónica y otras afecciones genéticas con alteraciones similares.
Etiquetas: CRISPR, Investigadores













































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