La CPVT es una condición arrítmica hereditaria que puede desencadenar arritmias severas, pérdida de conocimiento e incluso muerte súbita, siendo especialmente peligrosa durante la actividad física o situaciones estresantes que incrementan la carga del corazón. El estudio, dirigido por Enrique Lara-Pezzi, del CNIC, y Silvia G. Priori, del IRCCS Istituti Clinici Scientifici Maugeri y la Universidad de Pavía, se centra en una versión de la CPVT provocada por una mutación en el gen que codifica la calsecuestrina, una proteína fundamental en la regulación del calcio dentro de las células cardíacas. Este mineral es crucial para asegurar que el corazón se contraiga de manera sincronizada en cada latido y cualquier alteración en su control puede generar ritmos cardíacos anormales.
Los investigadores emplearon diversas técnicas de proteómica, modelos experimentales y análisis móviles y bioquímicos para demostrar que el problema va más allá de la disfunción inicial en la gestión del calcio. Según explicó Lara-Pezzi, esta alteración activa varios mecanismos móviles de degradación que disminuyen los niveles de proteínas esenciales del complejo molecular responsable de regular la liberación de calcio en los cardiomiocitos. Uno de aquellos mecanismos clave es la calpaína, cuya actividad está directamente relacionada con el calcio.
Durante el estudio, se evidenció que la actividad de la calpaína se encuentra incrementada en los modelos animales con la mutación, y que la triadina (TRDN), una proteína que ayuda a estabilizar la maquinaria de liberación de calcio, es un blanco directo de la calpaína. Los hallazgos sugieren una serie de eventos desconocidos anteriormente, donde la degradación de la triadina precede a la desestabilización de la calsecuestrina mutada.
Los autores del estudio destacan que el bloqueo farmacológico de la calpaína permitió restaurar varios componentes de esta maquinaria molecular, mejorando así la gestión del calcio en las células cardiacas y reduciendo la aparición de arritmias ventriculares en los ratones afectados por la enfermedad. Laura Ramos-Hernández, primera autora del estudio e investigadora del CNIC, comentó que sus resultados destacan la degradación de proteínas como un mecanismo significativo en el desarrollo de esta forma de CPVT y sugieren que la calpaína podría ser un nuevo objetivo terapéutico.
A pesar del entusiasmo por estos avances, los investigadores hacen hincapié en que se trata de resultados preclínicos. Será fundamental investigar si este mecanismo de degradación mediado por calpaína también aparece en otras variantes de CPVT y en diversas enfermedades cardíacas. Se requerirán más estudios antes de considerar la posibilidad de su aplicación clínica.
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