Raquel Calero, psicóloga especializada en procesos de duelo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, indica que los seres humanos están capacitados para sobrellevar duelos considerados «normales» sin requerir intervención profesional ni medicación. Sin embargo, hay situaciones que pueden derivar en «duelos complicados», los cuales exigen apoyo profesional. Esta necesidad puede surgir debido a diversos factores, como el tipo de pérdida, la forma en que se presenta o el vínculo emocional con la persona que ha fallecido. Calero advierte que no es saludable aceptar el estado de angustia, apatía o anhedonia como algo normal, ya que estos síntomas, si se prolongan, pueden desencadenar trastornos psicológicos. Para ella, buscar la asistencia de un experto resulta crucial cuando el duelo se torna complejo.
La psicóloga describe el duelo como un proceso adaptativo que facilita el restablecimiento del equilibrio personal y familiar tras la pérdida de un ser querido. Ayer, se presentó en el salón de actos del hospital el libro «Por quién lloro», escrito por Juan Luis de la Bandera. En esta obra, el autor comparte su experiencia tras la muerte de su esposa, con quien convivió durante cincuenta años. Calero moderó el evento y dialogó con de la Bandera sobre su travesía a través del duelo, subrayando la importancia de aceptar y expresar los sentimientos que surgen en esta etapa.
Calero sostiene que es completamente natural experimentar emociones como rabia, tristeza, culpa o soledad durante el proceso de duelo, y recalca que no hay motivo para ocultarlas. Además, destaca que no existe un único modo de enfrentar el duelo, ya que cada persona lo vive de manera distinta. Por su parte, de la Bandera mencionó que su libro tiene como objetivo compartir la intimidad del sufrimiento que experimentó tras la pérdida de su esposa y cómo navegó entre diversos sentimientos hasta lograr una transformación personal.
Calero aclara que la noción de «ser fuerte» en el contexto del duelo puede dar lugar a confusiones, ya que asumir un papel de fortaleza puede resultar contraproducente. Afrontar la pérdida es un proceso doloroso y no lineal. La psicóloga enfatiza que el duelo necesita tiempo y espacio para ser reconocido y procesado, advirtiendo que reprimir las emociones puede entorpecer este proceso. Al mismo tiempo, subraya que lidiar con el duelo no implica estar constantemente obsesionado con el dolor; es saludable permitirse momentos de distracción, risas y socialización sin sentir culpabilidad. Esto no significa olvidar al ser querido, sino adaptarse a una nueva realidad tras su pérdida.
Finalmente, Calero se refiere al modelo del psicólogo estadounidense J. William Worden, quien plantea cuatro tareas esenciales para afrontar el duelo: aceptar la realidad de la pérdida, trabajar en el dolor que genera el duelo, adaptarse a una vida sin la persona fallecida y recolocar emocionalmente a esa persona en nuestra vida, facilitando así el avance. Según Worden, el objetivo del duelo no es olvidar, sino transformar el vínculo establecido con el ser querido.
Foto: @Quirónsalud

























