El Parlamento Europeo ha dado un paso significativo al aprobar el jueves una serie de propuestas que buscan fortalecer los sistemas de salud y mejorar las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. La votación finalizó con 514 votos a favor, 61 en contra y 33 abstenciones. En este contexto, la Eurocámara ha solicitado a la Comisión Europea el desarrollo de una estrategia ambiciosa que permita incrementar la plantilla sanitaria en al menos un millón de trabajadores durante el próximo periodo presupuestario 2028-2034.
Para alcanzar este objetivo, se propone atraer a más jóvenes al ámbito sanitario, implementar financiación para becas y reforzar la cooperación transfronteriza. Las iniciativas incluyen también la necesidad de establecer medidas específicas que aseguren una remuneración justa y condiciones laborales estables. Además, se hace hincapié en la importancia de proporcionar educación de alta calidad y apoyar las especialidades menos comunes, así como las funciones de práctica avanzada para enfermería.
La salud mental de los trabajadores del sector también ha sido un tema central en las propuestas aprobadas. Datos del Parlamento Europeo muestran que uno de cada tres médicos y enfermeros enfrenta problemas de bienestar psicológico. En este sentido, se solicita la creación de un marco obligatorio que reconozca como riesgo laboral la insuficiencia de personal, lo que impactaría en los controles de carga de trabajo y en las ratios entre profesionales y pacientes.
El objetivo de estas medidas es aliviar la presión física, psicológica y administrativa que soportan los trabajadores del ámbito sanitario. Además, se destaca la necesidad de que los profesionales cuenten con seguridad laboral y recursos adecuados para cuidar de su salud mental. Loucas Fourlas, ponente de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales, subrayó la creciente presión que enfrenta el sistema sanitario, citando factores como la falta de personal, el agotamiento y el envejecimiento de la población.
Fourlas argumentó que este problema no se limita al ámbito laboral, ya que afecta directamente a la seguridad del paciente y la equidad en el acceso a la atención sanitaria. Reclamó medidas concretas para combatir la fuga de cerebros y la importancia de garantizar una financiación suficiente para sostener los sistemas sanitarios europeos.
Entre las propuestas se menciona el aumento de recursos públicos y un uso estratégico de los fondos de la Unión Europea para garantizar la sostenibilidad del sistema. La atención presencial se mantiene como pilar fundamental, aunque se reconoce el potencial de la salud digital. La telemedicina y el uso de inteligencia artificial son vistos como herramientas útiles para mejorar la cobertura en áreas rurales, donde la escasez de profesionales es más pronunciada.
El Parlamento considera esencial que los trabajadores sanitarios reciban formación en competencias digitales para aprovechar estas tecnologías, que deben complementarse con la atención presencial y no sustituirla. Ruggero Razza, ponente del Comité de Salud Pública, enfatizó que el futuro de la asistencia sanitaria en Europa está ligado a la inversión en las personas, y advirtió que abordar la escasez de personal debe ser una prioridad estratégica.
En 2022, la Unión Europea enfrentó un déficit de 1,2 millones de trabajadores sanitarios. De acuerdo con las previsiones de la Organización Mundial de la Salud, la región podría experimentar una falta de casi un millón de profesionales para 2030. Este envejecimiento poblacional y el aumento de necesidades de atención a largo plazo están elevando la demanda asistencial, lo que podría resultar en la saturación de servicios de urgencia, tiempos de espera prolongados y riesgos para la seguridad de los pacientes.
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