Recuperar hábitos poco a poco, prever los cambios y prestar atención a los sentimientos de los menores son algunas de las sugerencias del Hospital Gregorio Marañón para facilitar la adaptación de los niños al nuevo curso escolar. El regreso a las clases puede representar un desafío para muchas familias tras el periodo vacacional. Para ayudar a los niños a retomar el ritmo y comenzar el curso con mayor tranquilidad, el hospital ofrece una serie de pautas centradas en la recuperación de rutinas, la anticipación a los cambios y el acompañamiento emocional de los menores durante este proceso.
Uno de los consejos más destacados es no dejar el retorno a los horarios habituales para el último momento. Se recomienda que en los días previos al inicio de las clases se ajuste gradualmente la hora de acostarse, así como restablecer los horarios de las comidas y reducir el tiempo dedicado a las pantallas. Ignacio Civeira, psiquiatra infantil, sugiere que se adelante la hora de ir a la cama entre 15 y 20 minutos cada día en la última semana antes de que comiencen las clases. También es beneficioso combinar los momentos de ocio con pequeñas actividades relacionadas con la preparación del curso, como organizar la mochila, elegir el desayuno o acompañar a los padres a comprar material escolar, lo que permite que los niños se sientan partícipes del cambio y acepten mejor la nueva rutina.
Durante los primeros días de clase, es aconsejable no sobrecargar la agenda de actividades hasta que los menores se adapten a la nueva rutina. Además, es fundamental escuchar sus sentimientos sin dramatizar sus preocupaciones. La comunicación es clave, y desde el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del hospital se aconseja hablar con los niños sobre sus inquietudes y explicarles de manera concreta qué encontrarán al regresar a la escuela, como el nuevo profesor, el aula o el nivel educativo al que acceden. Transmitir una visión positiva sobre el regreso al colegio, enfatizando que también implica reencontrarse con amigos y seguir aprendiendo, resulta esencial.
Los adultos deben estar atentos a las señales de tensión que puedan presentar los menores, como irritabilidad, llantos, dificultades para dormir o síntomas físicos como dolor abdominal. En los niños más pequeños, también puede aumentar la dificultad para separarse de sus padres o cuidadores. Para facilitar este proceso, se aconsejan despedidas breves y fomentar la confianza en el profesorado.
El hospital subraya que los padres juegan un papel fundamental como referentes para sus hijos. Afrontar el regreso a la rutina de forma organizada y serena ayuda a transmitir seguridad; en cambio, la transmisión de estrés por parte de los adultos puede incrementar la preocupación en los menores. Durante los primeros días, es recomendable mantener un equilibrio en la agenda, priorizando el bienestar emocional de los niños mientras se establece la nueva rutina.
Etiquetas: Hospital Gregorio Marañón
Foto: @Comunidad de Madrid


















































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