En Ceuta, se ha confirmado el primer caso de mpox, conocida como viruela del mono, entre los migrantes que han llegado a la ciudad. Este caso se da en un contexto ya complicado por la presencia de brotes de varicela y tuberculosis. Se trata de un menor marroquí de 17 años que ingresó en Ceuta el 31 de julio y que actualmente se encuentra aislado en un centro para menores tras presentar síntomas, con el diagnóstico confirmado este jueves.
La aparición de este caso plantea serias preocupaciones sobre la vigilancia epidemiológica en un entorno marcado por la alta movilidad de la población migrante. La falta de un censo nominal consolidado y la presencia de personas fuera de los dispositivos oficiales complican la identificación de contactos estrechos. Esto lleva a cuestionar cuántas personas pudieron haber estado en contacto con el menor antes de que se manifestaran los síntomas y cuántas de ellas son localizables.
El contagio por mpox no se manifiesta de inmediato; la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el periodo de incubación suele ser de entre una y tres semanas, aunque los síntomas pueden aparecer a partir de la primera semana. Estos síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, fatiga, dolores musculares y ganglios inflamados, y en algunos casos, se puede observar la aparición de erupciones cutáneas como primera señal. Las complicaciones pueden ir desde neumonía hasta daños neurológicas, problemas oculares, dolor rectal, deshidratación y sepsis en situaciones graves.
Este panorama epidemiológico en Ceuta indica que una persona puede estar infectada durante varios días antes de ser consciente de su estado, lo que aumenta el riesgo de transmisión. Se estima que algunas personas pueden contagiar el virus uno a cuatro días antes de que se presenten los primeros síntomas. La investigación sobre la transmisión por individuos completamente asintomáticos continúa, aunque la ventana de contagiosidad del mpox es notablemente más amplia que la de muchas infecciones respiratorias habituales.
La OMS señala que una persona infectada puede transmitir el virus desde el inicio de los síntomas hasta que todas las lesiones han sanado completamente, un proceso que puede tardar entre dos y cuatro semanas. Así, el aislamiento no se basa simplemente en un número fijo de días, sino que depende de la evolución clínica y la desaparición total de las lesiones. El protocolo sanitario en España establece que los casos sospechosos o confirmados deben permanecer aislados y evitar el contacto estrecho hasta que cesen las posibilidades de transmisión.
En cuanto a los contactos del menor infectado, la vigilancia epidemiológica se extiende durante 21 días tras la última exposición, que es el máximo del periodo de incubación utilizado para el seguimiento. Un informe oficial de agosto reveló que la población migrante en Ceuta se encuentra dispersa entre recursos institucionales, asentamientos informales, espacios públicos y viviendas particulares, lo que dificulta la investigación de casos y el seguimiento de contactos. En este contexto, Sanidad había estimado que aproximadamente 1.300 menores estaban en distintos recursos de protección, mientras que otros miles permanecían fuera del sistema, lo que complica aún más la identificación y localización de posibles contactos.
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