El alzhéimer se posiciona como la enfermedad neurodegenerativa más común a nivel global y representa la principal causa de demencia. En España, la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) estima que más de 4,8 millones de personas conviven con esta enfermedad y otras demencias, abarcando tanto a los pacientes como a sus familias. Con motivo del Día Mundial del Alzhéimer, que se conmemora el 21 de septiembre, se busca concienciar sobre el impacto de esta enfermedad en la sociedad, fomentar la investigación y garantizar el acceso a una atención integral, al mismo tiempo que se visibiliza la labor de los cuidadores, que en su mayoría son familiares no profesionales.
Alicia López de Ocáriz, directora médica de Cinfa, explica que esta dolencia, asociada en gran parte al envejecimiento y cuyo origen aún no se ha esclarecido, provoca una pérdida progresiva e irreversible de las capacidades intelectuales y funcionales. Inicialmente, afecta funciones esenciales como la memoria, el lenguaje, la atención y la orientación, y a medida que avanza la enfermedad, pueden surgir además alteraciones conductuales y psicológicas.
El alzhéimer se manifiesta de manera progresiva, y los primeros síntomas suelen ser dificultades en la memoria y cambios en el comportamiento y el estado de ánimo. López de Ocáriz señala que no toda pérdida de memoria indica demencia y destaca algunos síntomas que pueden alertar sobre la posibilidad de esta enfermedad en personas mayores, como la dificultad para recordar hechos recientes o fechas importantes, lo que puede llevar a la repetición constante de preguntas a pesar de haber recibido respuestas. Otros signos incluyen la incapacidad para realizar tareas cotidianas que antes se realizaban con facilidad, la tendencia a colocar objetos en lugares inapropiados y no recordar su ubicación, problemas en el habla, desorientación temporal o espacial, cambios en el carácter y la pérdida de interés en actividades previamente disfrutadas.
Si se confirma el diagnóstico, es fundamental colaborar con el médico para ayudar al afectado a realizar actividades de estimulación cognitiva. Estas actividades pueden incluir ejercicios de atención, memoria, orientación, así como operaciones simples de cálculo, lectura o juegos de palabras. Con el tiempo, el paciente puede perder autonomía y experimentar dificultades en la vida diaria. Esta situación no solo afecta su bienestar, sino que también puede impactar en la salud de sus familiares, ya que en las fases más avanzadas del alzhéimer, los cuidados pueden requerir atención las veinticuatro horas del día. A menudo, los cuidadores no están preparados ni formados para afrontar las repercusiones físicas, psicológicas y sociales de esta responsabilidad, ni para manejar el impacto emocional que conlleva.
Para afrontar de manera más efectiva el cuidado de una persona con demencia, la experta de Cinfa ofrece recomendaciones que pueden ser útiles. Una de las pautas más importantes es entender que la conducta del familiar con demencia no sigue una lógica, sino que es una consecuencia directa de la enfermedad. Esta comprensión puede facilitar la gestión diaria de las situaciones que surgen en el cuidado de estos pacientes.
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