Un exhaustivo análisis de cerca de 44.000 llamadas realizadas al servicio de emergencias 061 en Andalucía ha puesto de manifiesto que la implementación de protocolos estructurados mejora la identificación de pacientes con sospechas de ictus y reduce las situaciones de infratriaje. Este estudio, llevado a cabo por el Centro de Emergencias Sanitarias 061 de Andalucía y la Fundación Progreso y Salud, se erige como el mayor de Europa en el ámbito del triaje telefónico para ictus.
Los hallazgos fueron presentados en el 36º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, donde el estudio fue reconocido entre los diez mejores de entre los casi 2.360 que se expusieron. Se trata de un proyecto retrospectivo y multicéntrico que examina el funcionamiento del protocolo GTTA54, una guía con seis pasos diseñada para ayudar a los profesionales a detectar posibles casos de ictus durante las llamadas al 061.
La investigación se centra en identificar factores que pueden influir en la clasificación de los pacientes, ya sea otorgándoles una prioridad mayor o menor a la que realmente requieren. Además, subraya las oportunidades que presenta la inteligencia artificial para mejorar la detección de ictus desde el primer contacto telefónico con el servicio de emergencias, lo cual podría facilitar un acceso más rápido a los tratamientos necesarios.
El análisis incluyó llamadas recibidas en los ocho centros provinciales del 061 entre 2020 y 2024. Los resultados indican que el uso del protocolo estructurado ha incrementado la capacidad para identificar casos sospechosos de ictus y ha reducido significativamente las ocasiones de infratriaje, donde la gravedad del paciente podría ser subestimada en la primera evaluación telefónica.
Asimismo, se ha observado que no se ha producido un aumento significativo en el sobretriaje, situación que ocurre cuando a un paciente se le asigna una gravedad mayor a la que realmente presenta. Esto sugiere que las herramientas estructuradas pueden ser aliadas de los profesionales a la hora de tomar decisiones más acertadas en la atención de emergencias.
El estudio también enfatiza el potencial de la inteligencia artificial en la mejora de la detección de ictus, lo que podría resultar fundamental para movilizar los recursos adecuados de manera más ágil y facilitar el acceso a tratamientos. Esta rapidez en la identificación es especialmente importante en casos de ictus, donde el tiempo juega un papel crucial para minimizar las secuelas.
La investigación forma parte del proyecto trIAje, que cuenta con financiación de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias. Este proyecto tiene como propósito optimizar el triaje telefónico mediante un análisis avanzado de datos y la integración de inteligencia artificial en la atención urgente y emergente. La aplicación de estos avances tecnológicos se presenta como una herramienta clave en la mejora de la atención médica en situaciones críticas.
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