Las matronas del Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Tarragona han emitido una advertencia sobre el riesgo de mutilación genital femenina que afecta a unas 6.000 niñas de entre 0 y 14 años en Cataluña. Esta práctica, que representa una grave violación de los derechos humanos y una forma de violencia contra las mujeres y niñas, implica la extirpación parcial o total de los genitales externos femeninos, así como cualquier lesión en esta área por razones ajenas a la salud. Las intervenciones pueden incluir desde la eliminación del clítoris hasta el estrechamiento de la apertura vaginal, y suelen realizarse durante la infancia o adolescencia, frecuentemente por personas sin formación médica y en condiciones que aumentan el riesgo de complicaciones.
Las matronas subrayan que la mutilación genital femenina carece de justificación médica y, aunque algunas comunidades intentan legitimar esta práctica con argumentos religiosos, no existe un mandato de ninguna de las grandes religiones que la respalde. Este fenómeno se relaciona principalmente con prácticas culturales y sociales en ciertas comunidades, sostenido por factores como la presión social y las normas de género, que a menudo consideran que esta mutilación favorece la aceptación social o el matrimonio, además de garantizar la virginidad o la castidad de las niñas.
Las consecuencias de esta práctica pueden ser devastadoras para la salud de las mujeres afectadas. Entre los efectos inmediatos se encuentran hemorragias graves, dolor intenso, infecciones, retención urinaria y lesiones en tejidos adyacentes. A largo plazo, las víctimas pueden enfrentar problemas ginecológicos y obstétricos, dolor durante las relaciones sexuales, así como disminución o ausencia del deseo sexual, además de dificultades para alcanzar el orgasmo. También se han identificado problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático, baja autoestima y alteraciones en la percepción de la propia imagen, junto a sentimientos de vergüenza, humillación o culpa.
El Colegio Oficial de Enfermeras y Enfermeros de Tarragona enfatiza que erradicar la mutilación genital femenina es una cuestión que trasciende lo sanitario, convirtiéndose en un imperativo de derechos humanos, igualdad y protección infantil. Las matronas se comprometen a informar, acompañar y prevenir, con el objetivo de poner fin a esta forma de violencia.
A nivel global, UNICEF estima que, aunque aún no se conoce con exactitud el número de niñas y mujeres víctimas de esta práctica, al menos 230 millones han sido sometidas a ella en 31 países de tres continentes. A pesar de los avances impulsados por diversas iniciativas mundiales para erradicar la mutilación genital femenina, que han logrado reducir en un tercio la probabilidad de que las niñas sean sometidas a esta práctica en comparación con hace 30 años, los desafíos continúan. Se prevé que, debido al crecimiento poblacional, 27 millones más de niñas podrían convertirse en víctimas de esta violación de derechos humanos para el año 2030.
La Organización Mundial de la Salud también ha expresado que la mutilación genital femenina no ofrece ningún beneficio para la salud y, por el contrario, causa daños significativos a las mujeres y niñas. Esta práctica implica la extirpación y lesión de tejido genital sano, interfiriendo en las funciones naturales del cuerpo. Aunque todas las formas de mutilación están asociadas con un aumento en el riesgo de complicaciones, los peligros son especialmente elevados en las formas más extremas.
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